¡Feliz 2016!

Les deseo a todos un feliz 2016!
Comienzo este año con algo de arqueología personal. Se trata de mi primera máquina de escribir, donde comencé a los 8 años. Uno de los mejores regalos navideños que he tenido.

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Entrevista para la revista LimaGris

Una buena manera de ir cerrando este 2015. Comparto el podcast de la entrevista que me Gabriel Rimarchi sobre literatura, actualidad y política, entre otras cosas. Recuerdo que a fines del año pasado tuve una entrevista con Mariela Patriau que también derivó hacia cuestiones políticas. Parece que el fin de año y el ambiente eletoral nos mueven a hablar de estos asuntos.
Agradezco nuevamente al equipo de Lima Gris por la cobertura. Saludos y un Feliz 2016 para todos!

http://www.limagris.com/claudia-salazar-jimenez-el-peru-sigue-siendo-el-ultimo-bastion-de-la-colonia/

LimaGris 29 Dic 2015

 

Ethel Barja reseña “La sangre de la aurora”

La joven crítica literaria Ethel Barja ha escrito una reseña sobre “La sangre de la aurora”, abordándola desde el marco teórico propuesto por Jean Luc Nancy en “Corpus”. Se agradecen este tipo de lecturas.

Carne escritural: reflexiones en torno a La sangre de la aurora de Claudia Salazar

El crudo despertar a una aurora violenta se abre ante nosotros y toma la fragmentación como un principio narrativo; dado que los horrores de la violencia en los cuerpos mutilados tienen un correlato en el cuerpo textual. La narración se disgrega en dialectos del castellano peruano, correspondientes a la extracción de los personajes sean andinos o costeños; y el habla individual se modula, también, según los estados emocionales. Esta maleabilidad de la dicción narrativa configura una materia polifónica, que nos introduce no solo a lenguajes distintos, sino también a mundos ideológicos y afectivos consustanciales a ellos. De tal modo que la singularidad de las perspectivas de los personajes se nos devela en su construcción psicológica. Asimismo, la fragmentariedad de la escritura se relaciona con la aparición de la corporalidad femenina en la narración como exploración de las potencialidades de la palabra para convocar al cuerpo  sufriente.

Desde el inicio de la novela se plantea una reflexión sobre el lugar de lo femenino en los tiempos de la violencia interna en el Perú (1980-2000); por ello se cita la importancia que Marx y Lenin le habrían dado a la participación femenina en la lucha revolucionaria. Este motivo es central para comprender a uno de los personajes principales, camarada Marta, quien señala: ¨No saben que lo femenino es el origen de todo. Lo femenino es fermento, magma, depuración y creación. La aurora que se levantará cuando la revolución esté completa¨ (82). Sin embargo, la plenitud a la que aspira el personaje se desdibuja a través de la progresiva anulación del cuerpo particular, que le da paso al cuerpo revolucionario: ¨Sujeción plena e incondicional. Sin adornos, ni aretes, nada. El pelo recortado. Fernanda me ayuda en esto. Me lo dejó casi como el suyo, hasta en eso la diferencia se va a borrar. La igualdad comenzaría por nosotras¨ (28). La expropiación de cualquier rasgo distintivo apunta a reducir el cuerpo a una mera función bélica: ¨Mis manos reclamaban ese revólver que se me había asignado para liberar a los heridos de su último suspiro. Como si mis dedos se hubieran alargado y se inyectaran en los sesos de los desgraciados. Dedos bala. Brazos fusil. Cuerpo revólver¨ (36).  Es así como el cuerpo se hace todo él obediencia.

La importancia de la corporalidad en la novela nos señala una preocupación por comprender cómo se insertan los cuerpos en la producción de significado. Propongo que esta novela nos plantea un tocar de la escritura tal como lo entiende Jean Luc Nancy enCorpus (2008). Este afirma que los cuerpos no tienen lugar en el discurso o en la materia, que no habitan la mente o el cuerpo, sino que toman su lugar en el límite e intersección entre sentido y materia. Por ello, en términos de Nancy, el tocar el cuerpo en la escritura no significa asir o tener a la mano; sino que el escritor se envía a sí mismo a tocar algo afuera, oculto, desplazado. Su tocar se retira e implica desplazamiento (17). Nancy denomina a esta escritura como corpus: «A corpus isn’t a discourse, and it isn’t a narrative. So a corpus is what we’d need here. Here there is something like the promise that this must involve the body, shall involve it, almost immediately. A promise of the kind that’s not subject to a treatise, or something to be cited or the character or setting of a story. In effect, a kind of promise to keep silent. Silentless ¨about¨ the body than from the body, substracting it materially from its signifying imprints and doing so here, on the read and written page… This touch is infinitely indirect, deferred… but it continues as a slight, resistant, fine texture, the infinitesimal dust of contact» (51 énfasis del autor). En La sangre de la aurora la escritura toca, nos pone en contacto con la vulnerabilidad del cuerpo sufriente, promete su inmediatez, pero como promesa es umbral y por ello su lenguaje es fragmentario y evocativo, como se observa en este pasaje:¨cuántos fueron el número poco importa veinte vinieron treinta dicen los que escaparon contar es inútil crac filo del machete un pecho seccionado crac no más leche otro cae machete puñal daga piedra honda crac mi hija crac mi hermano crac mi esposo crac mi madre crac carne expuesta cuello roto machete globo ocular crac fémur tibia peroné crac sin cara sin oreja nariz trágatela crac ahorita cómetela oreja del piso recógela no escupas no crac en línea cinco ponlos machete¨ (16)

En ese sentido la novela nos plantea un tocar de la escritura desde los linderos de la significación. Trata de exponer la vulnerabilidad del cuerpo y su dolor sin apropiarse de él y sin pretender una mirada omnicomprensiva. Por ello la narración contrasta con la vocación controladora y disciplinante del discurso subversivo: ¨Mil ojos y mil oídos. La figura es monstruosa e inabarcable, tanto como Dios. Escuchar y ver en todas partes, en todas direcciones. Un ojo se llama palabra. Un oído se llama palabra. Otro ojo palabra se llama. ¿Y el otro oído? Así hasta completar los mil órganos que están en todas partes. Mi cuerpo se multiplica de esta manera no en los órganos, sino en la palabra. Veo, siento, escucho, sé y conozco porque ellos saben que ahí está la trinidad única, el comité central, la luz del sendero¨ (53). Este dominio del ojo es la antípoda de la mirada que ofrece la novela en su conjunto, pues esta se ofrece deliberadamente como fragmentaria y parcial.

A estas preocupaciones subyace la pregunta por la naturaleza de la interacción entre la realidad y la ficción, la cual aparece en la novela en relación a la tarea de la periodista, Melanie, cuyo objetivo es hacer un registro fotográfico de los hechos violentos: ¨ ¿Un centímetro de película será suficiente para un cadáver adulto?¿Medio centímetro si es un niño?¿Y una población entera? La crueldad por centímetro¨ (57). En estas líneas observamos cómo el personaje reconoce las limitaciones materiales que pueden darle soporte a las dimensiones de la violencia. Sin embargo, no se niega la posibilidad de que exista forma de proyectar dicha violencia a través de la precariedad de los medios materiales. Luego de las atrocidades vistas y vividas el personaje señala: ¨Son fotos que empujan a mirar fuera del encuadre, a revelar todo eso que aún no se había podido capturar. ¿Cuánto queda fuera del cuadro?¿Qué historias se escaparán?¨(78). Estas líneas podrían ser la formulación de la poética de esta novela. La fragmentariedad que sostiene su lenguaje es análoga a los encuadres de las fotografías que la periodista ha obtenido; como estos los pasajes de La sangre de la aurora ¨empujan a mirar fuera del encuadre¨; es decir, que las limitaciones de su naturaleza ficcional nos llevan a pensar la realidad que la inspiró, gracias a su potencia evocativa.

Finalmente, esa posibilidad de narrar en la apertura y la segmentación no solo apuntan hacia al desmembramiento corporal, sino también a las posibilidades de recomposición del cuerpo, de ahí que una de las mujeres vejadas sexualmente señale: ¨La violencia me ha parido otra vez. Habla, cuerpo. Grita, cuerpo¨ (77). Esta frase nos devuelve al hecho de que mientras la palabra pueda tocar el cuerpo, este no será silenciado.

El link original de la reseña se encuentra en:

https://gociterra.wordpress.com/2015/12/01/carne-escritural-reflexiones-en-torno-a-la-sangre-de-la-aurora-de-claudia-salazar/

 

 

Joseph Pierce sobre “La sangre de la aurora”

El miércoles 28 de Octubre fui invitada a Stony Brook University por el Profesor Joseph Pierce a un conversatorio sobre mi novela “La sangre de la aurora”. Él preparó una presentación para sus estudiantes y colegas. Este breve pero muy potente texto  es, a mi parecer, una de las lecturas más incisivas y originales que se han hecho de mi novela. Agradezco la invitación y la lectura de Joseph. Aquí comparto su presentación:

La sangre de la aurora

En una de las fiestas de Ana María Balducci, esas fiestas de no más de 12, Melanie, la fotoperiodista, interpelada sobre su trabajo reciente, responde lo siguiente, “Yo hago mi trabajo, investigo, capturo imágenes, trato de revelar lo que no se ha visto” (18).

No es uno de los momentos más impactantes de La sangre de la aurora. No representa uno de los varios momentos poéticos que sacude al lector. Que vibra con la intensidad desorientadora de las “bombas” que caen a mitad de una frase, que cortan el pensamiento, o los tajos corporales, los huesos rotos, futuros truncados. Sin embargo, me interesa presentar esta novela a partir de este gesto de Mel, “de revelar lo que no se ha visto” porque es en ese ejercicio político que, a mi modo de ver, se centran las cuestiones éticas de esta obra.

¿Qué es, al final de cuentas, lo que no se ha visto en un contexto de guerra? ¿Cuáles son los momentos indocumentados, las sonrisas perdidas, los cuerpos desaparecidos, los afectos que desvanecen en la espera constante de uno que no volverá? Otro vodka. Otra canción. Otro momento antes de partir. Otro roce de piernas. Otro muerte, otra bala, otro reportaje.

Lo que no se ha visto es también lo que no se puede ver, lo que no se puede expresar. Y creo que esta novela tiene mucho que ver precisamente con lo inefable, o, en otro registro, con lo imposible que es imaginarse al otro lado, más allá de tu propio horizonte, más allá de tu cuerpo, donde no llega la vista, donde no llega tu imaginación, donde no alcanza la empatía, allá lejos donde residen los subversivos, o los terrucos, o los campesinos, o cuando no se puede distinguir entre uno y otro.

Si bien algunos críticos de esta novela han citado una relación con la Antígona de Sófocles, con la ética de lo comunal en un momento impreciso de escenificación subjetiva, me parece, también hay una fuerte crítica de la posibilidad de una ética individual. Y aquí estoy pensando en Zizek—quien a su vez está pensando en Levinas—cuando el otro, el enemigo, en su imponderabilidad, su inconmensurabilidad con nuestro episteme, se vuelve tan ajeno, tan otro, que ningún encuentro con él es posible (Violence 55).

Para mí, esta novela registra la imposibilidad de los encuentros, de las imágenes, del amor, del otro, del yo. Una novela que te hace vibrar el cuerpo con estas imposibilidades. Si el otro es mi enemigo y lo tengo que destruir, ¿qué pasa si no sé distinguir entre aliado y enemigo? ¿Entre yo y otro? Es una novela del deseo imposible por ese roce, cuando esa brecha que se abre entre yo y tú se queda siempre abierta. Lo no visto. Lo que es imposible ver, sentir, tocar.

Claudia Salazar Jiménez estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima. Se recibió de NYU con un doctorado en Literatura Latinoamericana. Ha editado Escribir en Nueva York. Antología de narradores hispanoamericanos, y con Melissa Ghezzi, Voces para Lilith. Literatura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica (2011). Sus relatos más cortos han sido publicados en varias revistas y antologías. La sangre de la aurora es su primera novela. Ganó el premio Las Américas de narrativa latinoamericana en el 2014. Pronto será traducida al inglés como Blood of the Dawn, y publicada por la editorial Deep Vellum. Una gran amiga y colega. Los dejo con Claudia.

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Entrevista para el diario peruano “La República”

La periodista peruana Gabriela Wiener me hizo esta entrevista para el diario “La República” sobre diversos temas literarios. El titular parece un poco raro, por lo que cabe aclarar su contexto: se refiere a una pregunta de la periodista sobre qué temen los hombres de las mujeres. Comparto la entrevista completa en el enlace:

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Conferencia Magistral ” “Movimiento y violencia en la literatura escrita por mujeres, siglos XIX-XXI”.

Hace poco se llevaron a cabo en Paris las Jornadas académicas “Mujeres en movimiento: historias, conflictos y escrituras (Perú, siglos XIX – XXI). Agradezco la invitación que me extendieron las organizadoras: Dra. Mónica Cárdenas y Dra. Lisell Quiroz-Pérez para presentar este mi Conferencia Magistral: “Movimiento y violencia en la literatura escrita por mujeres, siglos XIX-XXI”. 11150884_1829519410605770_8243807852232032864_n 11951682_1899643556926688_5544876664855026179_o

“La sangre de la aurora” en Coloquio PUCP

“La sangre de la aurora fue objeto de estudio en dos ponencias presentadas en el VII Coloquio de estudiantes de la Maestría de Literatura Hispanoamericana, llevado a cabo en la Universidad Católica del Perú. Las ponencias fueron:

” ‘La sangre de la aurora’ de Claudia Salazar: los fragmentos del deseo”, por Judith Paredes.

“Representar la violencia: narrativa, temporalidad y ética en ‘La sangre de la aurora’ de Claudia Salazar”, por John Lossio.

Agradezco a los organizadores la inclusión de mi imagen en el afiche, al lado de grandes escritores hispanoamericanos.

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Entrevista para la web Lima en Escena

La sagaz periodista peruana Rosana López Cubas me ha hecho una entrevista donde hablamos de diversos temas de actualidad: mis próximas publicaciones, el artículo de Fernando Ampuero, la literatura sobre violencia política, la FIL Lima, mi festival PeruFest, entre otros. Aquí lo comparto. Gracias, Rosana!

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Lanzamiento del “Perú issue” de Words Wtihout Borders

Comparto algunas fotografías del lanzamiento del número especial de Setiembre, que la revista literaria Words Without Borders ha dedicado la literatura peruana actual. Incluyen mi cuento “En paz”, traducido por George Henson. El evento de presentación se realizó el martes 8 de Setiembre en Brooklyn y participamos Santiago Roncagliolo y yo leyendo nuestros relatos. ¡Gracias a todos los que asistieron!

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